El cardo lechoso; un remedio herbolario contra las enfermedades del hígado.

 

    Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río

 

Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C.             El cardo lechoso es una planta medicinal alta con ramas espinosas y una savia lechosa. Sabemos que es nativa de la región del Mediterráneo en Europa. Dentro de la Botánica, esta planta es conocida como Silybum marianum, un miembro de la familia Asteraceae. Durante varios años algunas otras plantas han sido llamadas "cardo lechoso" pero las autoridades en fitoterapia ahora reservan ese nombre común para esta especie. Es bueno hacer notar aquí que tampoco debe de confundirse con el cardo santo o bendito, el cual es Cnicus benedictus una planta totalmente diferente, aunque la similaridad de los nombres comunes religiosamente insipirados, es confusa.

 

            Hemos visto que otra área de confusión con respecto al cardo lechoso es la parte que se usa de la planta. La parte usada son pequeñas frutas duras conocidas técnicamente como aquenios; de los cuales se extrae un vilano. La mayor parte de la literatura de la herbolaria incorrectamente llama a estas frutas, semillas, las cuales sí parecen, pero no lo son. Las frutas del cardo lechoso han sido utilizadas durante muchos años para una variedad de enfermedades, pero especialmente para problemas hepáticos.             Si hace una revisión sobre la evolución de los conocimientos sobre esta planta, veremos que hace algunos años, los científicos alemanes hicieron una investigación química de las frutas y tuvieron éxito en aislar una mezcla cruda de principios antihepatotóxicos (protectores del hígado) designados en conjunto como silimarina. La silimarina está contenida en las frutas en concentraciones que van del 1 al 4 %. Subsecuentemente, la silimarina demostró consistir en un número de compuestos, incluyendo principalmente de silibina, acompañada de isosilibina, dehidrosilibina, silidianina, silicristina y otros.

 

            Estudios en animales pequeños han demostrado que la silimarina ejerce un efecto protector hepático contra una variedad de toxinas incluyendo las falotoxinas de la Amanita mortal. Por otro lado, varios estudios clínicos humanos también han sido promisorios para las enfermedades hepáticas incluyendo la hepatitis y la cirrosis de diferentes orígenes. Los resultados de numerosos estudios sugieren que la silimarina tiene un potencial terapéutico considerable protegiendo a las células hepáticas intactas o a las células dañadas todavía no irreversiblemente al actuar sobre las membranas celulares para prevenir la entrada de substancias tóxicas. También es estimulada la síntesis de proteínas, por eso, se acelera de la misma manera, el proceso de regeneración y la producción de células hepáticas.             Como resultado de este conocimiento, las autoridades Alemanas de Salud han respaldado el uso de la hierba como un tratamiento de apoyo para las enfermedades inflamatorias hepáticas y la cirrosis.             Dentro de sus características físicas, desafortunadamente, la silimarina es muy poco soluble en agua, así que la hierba no es efectiva en forma de té. Los estudios demuestran que tales bebidas contienen menos del 10 % de la actividad inicial en el material de la planta. Esta pobre solubilidad aunada al hecho de que la silimarina es relativamente poco absorbida (20 al 50 %) en el tracto gastrointestinal, hace obvio que los principios activos son mejores administrados parenteralmente, es decir por inyección, en algunos casos. El uso oral requiere un producto concentrado. El cardo lechoso se vende como un complemento alimenticio en forma de cápsulas. En estudios clínicos realizados en el Programa de Estudios de Medicinas Alternativas de la Universidad de Guadalajara, no hemos encontrado efectos tóxicos que resulten del consumo del cardo lechoso. Inclusive a largo plazo.             Gracias a los estudios de investigación básica farmacológica, ahora sabemos que la silibina es el componente de la silimarina que rinde el grado más grande de actividad biológica. Tal vez el uso folclórico más dispersado de esta planta ha sido el de ayudar a las madres lactantes en la producción de leche. De la misma forma, se ha usado ampliamente en Alemania para curar la ictericia y los desarreglos biliares. Es interesante notar que el descubrimiento del compuesto protector del hígado, la silimarina en el cardo lechoso no fue el resultado de una búsqueda farmacológica cara, sino de la investigación de efectos empíricos del sibylum en los problemas del hígado.             Los extractos del Sibylum marianum (usualmente estandarizados a contener entre el 70 al 80 % de silimarina) se usan a gran escala en la actualidad en las preparaciones farmacéuticas Europeas para enfermedades hepáticas. Sin temor a equivocarnos, podemos decir que la silimarina es una de las substancias conocidas más potentes como protectoras del hígado.

 

            En repetidas ocasiones, se ha demostrado que la habilidad el cardo lechoso para prevenir la destrucción del hígado y mejorar la función hepática es principalmente el resultado de la acción de la silimarina de estimular el crecimiento de nuevas células hepáticas para reemplazar a las viejas células dañadas. El hígado puede ser dañado como resultado de algunas toxinas que producen o actúan como radicales libres. Los radicales libres son moléculas altamente reactivas que pueden dañar a otras moléculas, incluyendo a aquellas en las células. Una deducción clara es que la silimarina previene el daño de los radicales libres al actuar como un antioxidante. La silimarina es muchas veces más potente en su actividad antioxidante que la vitamina E. Se ha demostrado que la silimarina aumenta el contenido de glutatión del hígado arriba del 35 % en sujetos sanos. El glutatión es responsable de desintoxicar un amplio rango de hormonas, drogas y substancias químicas. Como sabemos, aumentar el contenido de glutatión del hígado significa que el hígado tiene una capacidad también incrementada  para las reacciones de desintoxicación.             La mayoría de los investigadores está de acuerdo en que otro modo en el que el hígado puede ser dañado, es por la acción de los leucotrienos. Estos compuestos son producidos por la transferencia de una molécula de oxígeno a los ácidos grasos poliinsaturados; esta reacción es catalizada por la enzima lipooxigenasa. Se ha demostrado que la silimarina es un potente inhibidor de esta enzima, por lo cual, inhibe la formación de los dañinos leucotrienos.             El daño de los radicales libres a las estructuras membranosas por una enfermedad orgánica o una intoxicación resulta en una liberación aumentada de ácidos grasos. Esta condición nos lleva a un incremento en la síntesis de leucotrienos e inflamación, entre otras cosas. La silimarina contrarresta este proceso deletéreo al suprimir la descomposición patológica de los lípidos de las membranas y al inhibir la formación de leucotrienos y la inflamación.

 

            El efecto protector de la silimarina contra el daño hepático ha sido demostrado en un número de estudios clínicos y experimentales. El daño hepático experimental en animales puede ser producido por tales diversos químicos tóxicos como el tetracloruro de carbono, la galactosamina, el etanol, el nitrato y el praseodinium. La silimarina ha demostrado que protege al hígado de todas estas toxinas.             Tal vez los efectos protectores más impresionantes de la silimarina son contra el envenenamiento severo de la Amanita phalloides (un hongo venenoso), un efecto que ha sido reconocido desde hace mucho en la medicina folclórica. La ingestión de A. phalloides o sus toxinas causa un envenenamiento severo y aproximadamente un 30 % de las víctimas, mueren.             La silimarina ha demostrado resultados impresionantes en estos modelos experimentales. Cuando la silimarina se administra antes del envenenamiento con la toxina de la Amanita, fue 100 % efectiva en prevenir la toxicidad. Aún si se da 10 minutos después de la administración de la toxina de la Amanita, contrarresta completamente los efectos tóxicos. Si se da dentro de 24 horas, la silimarina aún prevendrá la muerte y reducirá muchísimo la cantidad del daño al hígado.             Todos los pacientes con problemas del hígado que han participado en nuestros estudios clínicos, se han beneficiado del tratamiento con el cardo lechoso. Por eso, podemos afirmar que tal vez el efecto más interesante de los componentes del cardo lechoso sobre el hígado es su habilidad para estimular la síntesis de proteínas. Esta acción resulta en un  aumento en la producción de células hepáticas nuevas. De esta manera, se reemplazan las células viejas. Curiosamente, la silimarina no tiene un efecto estimulador sobre el tejido hepático maligno.

 

            La silimarina puede entonces utilizarse como un tratamiento coadyuvante en las enfermedades agudas y crónicas del hígado.             En estudios clínicos realizados en el Programa de Estudios de Medicinas Alternativas de la Universidad de Guadalajara, hemos tenido la oportunidad de corroborar que la silimarina tiene efectos positivos en el tratamiento de varios tipos de enfermedades hepáticas, incluyendo la cirrosis, la hepatitis crónica, la inflamación grasa del hígado (hígado graso inducido por el alcohol o substancias químicas), colestasis subclínica del embarazo, colangitis y pericolangitis. El efecto terapéutico de la silimarina en estas enfermedades ha sido confirmado por datos histológicos (estudios de tejido bajo microscopio), clínicos y de laboratorio (a través de exámenes de sangre o de gabinete como ecosonogramas, etc.).             En uno de los primeros estudios clínicos grandes y doble ciego, investigando el efecto terapéutico de la silimarina en enfermedades hepáticas, la silimarina demostró resultados impresionantes en 129 pacientes con daño hepático tóxico metabólico, degeneración grasa del hígado de diferentes orígenes y hepatitis crónica, comparado con un grupo de control consistente en 56 pacientes. Los resultados podrían haber sido aún más impresionantes si el estudio hubiera durado más días.             Un estudio de seguimiento de pacientes con daño hepático debido al alcohol, la diabetes, los virus o la exposición tóxica, demostró resultados aún más sorprendentes. Los pacientes fueron seguidos por más tiempo. No sólo hubo una mejoría clínica en los pacientes tratados con la silimarina, sino que los datos de la biopsia hepática y de laboratorio mejoraron también. Hubo cambios claros y notables en la retención de bromosulfaleina, transaminasas, hierro y niveles de colesterol. Los efectos terapéuticos de la silimarina en enfermedades hepáticas han sido duplicados en muchos otros estudios clínicos doble-ciego.             En la actualidad, existe un aumento en la incidencia de la enfermedades autoinmunes. Estas enfermedades se caracterizan por que el cuerpo se ataca a sí mismo. La medicina ortodoxa ofrece únicamente tratamientos paliativos para este tipo de enfermedades. La psoriasis es una enfermedad en la que, también la medicina ortodoxa ofrece sólo tratamientos paliativos. Nosotros hemos utilizado a la silimarina en el tratamiento de la psoriasis.             La corrección de la función hepática anormal está indicada en el tratamiento de la psoriasis. La silimarina es útil en el tratamiento de la psoriasis, tal vez debido a su habilidad para inhibir a la síntesis de los leucotrienos y mejorar la función hepática. La conexión entre el hígado y la psoriasis se relaciona con una de las tareas básicas del hígado: filtrar la sangre. La psoriasis está ligada a niveles altos de endotoxinas circulantes, tales como las encontradas en las paredes celulares de las bacterias intestinales. Si el hígado está abrumado por un número aumentado de endotoxinas o toxinas químicas o si la habilidad funcional del hígado para filtrar y desintoxicar está disminuida, seguramente que la psoriasis se pone mucho peor.

 

 

            Como ya lo mencioné otro factor importante en la psoriasis es la producción excesiva de leucotrienos. Se ha demostrado que la silimarina reduce la formación de leucotrienos al inhibir la lipooxigenasa. Por eso, la silimarina inhibirá una de las causas de la replicación celular excesiva.             En el caso de las plantas medicinales, es también importante hablar sobre las dosis y las indicaciones y contraindicaciones. Los extractos del cardo lechoso con base de alcohol están virtualmente siempre contraindicados debido a la necesidad de administrar cantidades relativamente grandes de alcohol para obtener una dosis adecuada de silimarina. Como ya lo indiqué arriba, se puede utilizar la forma oral. En realidad, en la práctica médica, casi no se usan ni la vía intramuscular, ni la vía intravenosa.             Se ha reportado un amplio rango de dosis en la literatura. Si se usa silimarina , la dosis media normal sería baja por día. Las cápsulas deben de ser tomadas con agua antes de las comidas.             El estudio de las dosis tóxicas es indispensable para el uso de cualquier substancia en los seres humanos, incluyendo a las plantas medicinales. Hasta el momento, no hemos encontrado ni un solo caso de intoxicación por cardo lechoso a las dosis recomendadas.             Por la falta de toxicidad de la silimarina, el uso a largo plazo es factible cuando es necesario. En los estudios clínicos que hemos realizado y en otros publicados en la literatura, no se han reportado efectos colaterales indeseables, ni reacciones alérgicas.             Las diferencias entre usar el extracto y simplemente ingerir la semilla entera son muy importantes. Me refiero a la potencia y a la garantía. La semilla entera no puede ser garantizada en relación a contener una cantidad dada de principios activos terapéuticos. Uno no puede estar seguro sobre la cantidad de semillas que se requieren para obtener cierta dosis terapéutica. Esto no es un problema, a menos que uno tenga una enfermedad hepática, entonces sí Ud. querrá la potencia más alta del extracto y además seguro que la querrá garantizada.             Abuso del alcohol             Uno de los usos para el cardo lechoso que emerge de la literatura es el de estimular la regeneración del tejido y la función en los hígados de personas sujetas al abuso del consumo del alcohol. Por ejemplo, en un estudio, los pacientes con degeneración grasa del hígado fueron divididos en grupos de acuerdo a la causa de la enfermedad (diabetes, obesidad, alcoholismo). El cardo lechoso produjo substancialmente una mejoría más marcada en el grupo en el cual el alcohol fue o el único factor causante o uno de los mútiples factores (94). Indudablemente veremos el uso del cardo lechoso en los centros de tratamiento contra el alcoholismo muy pronto. El cardo lechoso debe de estar en la dieta de cualquier persona que se esté recuperando del alcoholismo. Cada vez hay más evidencia científica de que también el cardo lechoso previene el daño hepático causado por medicamentos psicofarmacológicos, es decir, aquellos medicamentos que se usan para el tratamiento de insomnio, nerviosismo y otras enfermedades mentales.

 

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Silimarina demuestra actividad anti inflamatoria en prueba de laboratorio 

 21 de Junio de 2007, 06:16:21 pm   18/06/2007

Silimarina demuestra actividad anti inflamatoria en prueba de laboratorio

La Silimarina (Silybum marianum) es muy discutida, muchas veces de formas controversias, con relación a si ella es realmente una terapia alternativa complementar en la hepatitis C. Utilizada hace más de 2000 años en Europa para disturbios hepáticos, en general causados por setas (hongos) tóxicos, hace años que viene siendo empleada empíricamente para problemas de hígado en general, pero diversos estudios indican que no posee efectos y, otros, hablan maravillas sobre ella.

Una investigación realizada por la Universidad de Washington (Estados Unidos) y publicada en Gastroenterology de mayo de 2007 informa que en pruebas realizadas en laboratorio fueron confirmadas actividades anti inflamatorias y antivirales de un extracto estandarizado de la Silimarina extraído del Cardo de Leche (vea otros nombres de la Silimarina en la sección TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS de nuestra página) que fue bautizado con el nombre provisorio de MK-001. - El MK-001 testado "in vitro" estimuló la sangre periférica de las células mononucleares del hígado, inhibiendo el llamado "factor-Alpha" en la necrosis del tumor; - También fue observado que inhibió el llamado factor nuclear kappa B-dependent dentro de las células hepáticas; - Fue observada la inhibición de las células Huh7 por una sección del virus utilizada en las investigaciones, denominada JFH-1; - El MK-001 exhibió efectos profilácticos y terapéuticos contra la infección por el virus de la hepatitis C; - Cuando combinado con el interferón inhibió a replicación del virus de la hepatitis C en mayor cantidad que cuando utilizado solamente el interferón; - Otras preparaciones comerciales de la Silimarina a venta en el mercado también presentaron actividad antiviral, pero en menor grado que el MK-001; - Fue observado que la combinación de los principios activos silybin A, silybin B, isosilybin A, e isosilybin B fue la que presentó mayor efecto anti inflamatorio y antiviral. Los autores concluyen afirmando que los datos obtenidos en la investigación demuestran los efectos anti inflamatorios y antivirales de ese extracto y sugieren que podría ser un complemento alternativo que puede beneficiar pacientes con hepatitis C, dentro o fuera del tratamiento. Es importante esta investigación, pues puede llevar a demostrar que la Silimarina puede ser un complemento para los infectados con la hepatitis C. No posee el poder de curar la enfermedad, pero puede venir a mejorar los resultados con el tratamiento o ser una alternativa para disminuir la progresión del daño hepático en aquéllos que no respondieron al tratamiento. Aclaro, para los más ansiosos, que el MK-001 no se encuentra a venta en ningún lugar del mundo. Fue producido para la finalidad de la investigación. Si algún día aparece comercialmente en el mercado estaremos avisando. No utilice cualquier producto natural o hierbas sin antes consultar su médico!

 

Este artículo fue redactado con comentarios e interpretación personal de su autor, tomando como base la siguiente fuente: SJ Polyak, C Morishima, MC Shuhart, and others. Inhibition of T-cell inflammatory cytokines, hepatocyte NF-kappa B signaling, and HCV infection by standardized silymarin. Gastroenterology 132(5): 1925-1936. May 2007.

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CAM Medicinas Complementarias y Alternativas

Las personas que padecen hepatitis viral, cada vez con mayor frecuencia, investigan y utilizan tratamientos no tradicionales, especialmente suplementos a base de hierbas, para ayudar a combatir la enfermedad hepática relacionada con la hepatitis.

Los padres de niños con infecciones por hepatitis viral no son la excepción. Las carteleras de mensajes por correo electrónico y las discusiones en línea reflejan un vivo interés en los suplementos a base de hierbas que pueden ayudar a proteger el hígado de los niños y a reforzar sus sistemas inmunológicos.

Según el Dr. Leonard Seeff, científico principal de la investigación sobre hepatitis C de National Institutes of Health, en una encuesta realizada en 1999 a 809 pacientes hepáticos adultos se encontró que el 20 por ciento había tomado suplementos a base de hierbas durante el mes anterior. De ellos, el 60 % había tomado cardo mariano (milk thistle). Otras hierbas utilizadas por los pacientes hepáticos eran la raíz de regaliz (licorice root), ginseng y la hierba de San Juan (St. John’s Wort). La Dra. Kathi Kemper, pediatra y directora del Centro para Educación e Investigación Pediátrica Holística del Children’s Hospital Boston y autora de The Holistic Pediatrician (El pediatra holístico), cita una encuesta realizada a pacientes ambulatorios pediátricos en 1992 en Montreal que determinó que el 11 % de los niños había sido tratado por uno o más médicos que practican medicina alternativa.

Una encuesta británica citada por la Dra. Kemper determinó que el 20.5 % de 521 niños, había usado una o más formas de tratamiento alternativo. En Herbs in Pediatric and Adolescent Medicine, los doctores Kemper y Paula Gardiner informan que cerca del 75 % de los adolescentes que se trataron con medicina alternativa usaron suplementos a base de hierbas.

 

Hierbas Comúnmente Usadas para Tratar la Hepatitis

Cardo Mariano

Desde el siglo XVI, los europeos han utilizado el cardo mariano por su valor medicinal. Actualmente, los investigadores estudian esta planta para saber si es un aliado potencial en la lucha contra la enfermedad hepática. De acuerdo con el Centro Nacional de Información sobre Medicina Alternativa y Complementaria (NCCAM) de los Institutos Nacionales de Salud, el cardo mariano originalmente procede de Europa, pero actualmente se lo encuentra en todo Europa,Asia y América del Norte. Su nombre científico es Silybum marianum. El ingrediente por el que se le atribuye los cualidades medicinales se denomina silimarina. La silimarina se encuentra en los frutos de la planta del cardo mariano.

La silimarina está compuesta de tres partes: silibina, silidianina y silicristina. La silibina es el ingrediente más activo y se lo considera responsable de los beneficios atribuidos a la silimarina. Actualmente, muy pocos médicos recomiendan el cardo mariano para niños con infección por hepatitis crónica.

Muchos pacientes jóvenes y mayores que padecen hepatitis, están tomando este suplemento como una herramienta más para combatir la hepatitis viral crónica. Las autoridades gubernamentales de la salud en Alemania aprobaron el cardo mariano como un tratamiento complementario para la hepatitis en ese país.

El cardo mariano puede ayudar al hígado en cuatro formas, según el Centro de Información NCCAM. Puede promover el crecimiento de las células hepáticas, proteger contra la muerte de las células, bloquear las toxinas y evitar la inflamación.

 

La Enciclopedia de la Medicina Natural (Encyclopedia of Natural Medicine) descubrió que el efecto más interesante de los componentes de silibina en el hígado es su capacidad de estimular la síntesis de las proteínas. El resultado es un aumento en la producción de nuevas células hepáticas para reemplazar las antiguas dañadas.

Los estudios en animales han demostrado que la silimarina puede ser un antioxidante eficaz, lo que significa que combate un proceso químico destructivo en el cuerpo conocido como “oxidación” en el cual las células se lesionan.

La silimarina aumentala cantidad de glutatión, un antioxidante fundamental del hígado, el estómago y los intestinos. La acción antioxidante de la silimarina parece ser 10 veces mayor que la de la vitamina E.

Los investigadores también descubrieron que la silimarina bloquea diversos tipos de toxinas para que no penetren y lesionen las células hepáticas. Cuando se une a los sitios receptores en el exterior de la membrana de la célula hepática, inhibe la acción de las toxinas circulantes.

El ejemplo más increíble de esta acción es la protección que la silimarina proporciona contra la oronja o cicuta verde (Amanita phalloides). Según el Dr. Seeff, dada su capacidad para reducir la toxicidad hepática de este tipo de intoxicación por hongos, se desarrolló una forma intravenosa de la silimarina para el tratamiento de la ingestión del Amanita phalloides. Estudios en animales indican que el cardo mariano también puede evitar la inflamación del hígado, pero para confirmar este efecto, se requieren estudios minuciosamente controlados que incluyan histología hepática.

Un ensayo aleatorio controlado realizado en pacientes adultos con hepatitis sugiere que un componente específico de la silimarina podría ser beneficioso para controlar la hepatitis viral crónica.

 

En este estudio, publicado en International Journal of Clinical Pharmacology, Therapy, and Toxicology, 10 pacientes con hepatitis viral crónica fueron asignados al grupo de tratamiento y otros 10 fueron asignados al grupo tratado con placebo.

El grupo de tratamiento recibió 240 miligramos de silibina, un componente de la silimarina, dos veces al día durante una semana.

Los resultados de las pruebas que miden el buen funcionamiento del hígado demostraron una mejora significativa en el grupo que recibió tratamiento, sugiriendo que la silibina puede ayudar en el tratamiento de la hepatitis viral crónica.

En estudios en animales, se ha demostrado que la silimarina promueve cinco  funciones básicas: crecimiento de las células hepáticas, antioxidación, control de glucosa ,actividad antihepatotóxica e inhibición de la inflamación.

Aparentemente, el cardo mariano tiene muy poca toxicidad y ningún efecto secundario significativo. Los estudios en animales no han demostrado ningún efecto negativo aún cuando se administraron altas dosis durante un período de tiempo prolongado.  estudios demostraron una baja incidencia de efectos secundarios, limitado principalmente a leves alteraciones gastrointestinales.

Con frecuencia, los médicos que practican la medicina convencional no tienen tiempo para leer la bibliografía actual de la medicina a base de hierbas. Por ello, cuando se usan medicamentos a base de hierbas, es esencial comunicarse con un naturópata. “Sé que muchos de mis pacientes [lo toman].Habitualmente les digo a mis pacientes que como no hay control entre lotes o frascos de cardo mariano, un frasco puede tener hojas, otro tallos, otro raíces, otro plantas jóvenes, otro plantas viejas.

Los consumidores también deben saber que el cardo mariano líquido (tintura) contiene alcohol de grano, que puede dañar o alterar el hígado.

Según un artículo en Drug Metabolism and Disposition 2000, los investigadores determinaron que “se debe estimular a los pacientes y profesionales de la salud a que investiguen mas sobre la silimarina”

Explicación del Protocolo Sistémico resumido aplicado a las Hepatopatías crónicas La formulación de este protocolo (8) se fundamenta tanto en el triángulo sistémico de la salud como en el triángulo de la Inteligencia Biológica. (Figura 1) Esta combinación de plantas superiores modula los tres ejes del triángulo de supervivencia (salud), contribuyendo a mejorar la evolución clínica de los pacientes, así como su calidad de vida.

 

Fig. 1  

Estimulación de Energía, Organización e Inteligencia en el triángulo de la Salud.

a) Estimulación del eje Energía

Schizandra chinensis: los principios activos de esta planta activan algunas enzimas que participan en los procesos de producción celular de energía, tales como: glucosa deshidrogenasa, malato-deshidrogenasa, succinato-deshidrogenasa (enzimas que participan en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos). Esto acelera la producción de ATP, cuya hidrólisis genera energía. (9) Las shisandrinas son hepatoprotectoras y hepatoregeneradoras, debido a que m antienen la integridad de las membranas celulares del hepatocito; aumentan los niveles hepáticos de ácido ascórbico; inhiben la oxidación NADPH aumentando la NADPH-citocromo c reductasa; inhiben la peroxidación lipídica a nivel microsomal hepático y la formación de malondialdehido hepático; disminuyen la producción de monóxido de carbono a nivel hepático; inducen el sistema enzimático microsomal hepático citocromo P-450; previenen la colestasis inducida por sustancias tóxicas, aumentando el flujo biliar y la excreción de sustancias tóxicas por vía biliar; disminuyen los niveles plasmáticos de transaminasas y promueven la recuperación de las funciones hepáticas, lo que indica una reducción del daño hepatocelular; inducen la formación del mRNA para el Factor de Crecimiento del Hepatocito (FCH), que contribuye a su regeneración; estimulan la proliferación del retículo endoplásmico liso del hepatocito y acelera la proliferación de hepatocitos; aumentan la actividad de la ornitin decarboxilasa y el índice mitótico; aumentan los niveles de glutation mitocondrial hepático y la actividad de la glutation reductasa mitocondrial y de la glucosa-6-fosfato hepáticas, mejorando la capacidad de regeneración del glutation reducido y la síntesis de glucógeno hepático (10-13) b) Estimulación del Eje Inteligencia Ganoderma lucidum : contiene dos esteroles: ergosterol y ganodesterona, que actúan sinérgicamente para estimular las respuestas humorales y celulares inespecíficas. Adicionalmente, contiene beta-glucanos que estimulan la inmunidad celular y Germanio, que participa en múltiples reacciones del sistema inmune (14) . Los principios activos de Ganoderma poseen significativa actividad antioxidante y antiperoxidativa por captación de radicales libres y por inducción de la actividad de la glutation S-transferasa, que le confieren propiedades hepatoprotectoras (15-18) . Disminuye la inflamación hepática, disminuye la liberación de transaminasas, la producción de óxido nítrico hepático e inhibe la expresión de la óxido nítrico sintetasa inducible, mejorando los cambios histopatológicos de la inflamación hepática aguda o crónica. (18-20)

Los polisacáridos de Ganoderma reducen las transaminasas AST y ALT, la fosfatasa alcalina, LDH y los niveles de bilirrubina. También disminuyen el contenido hepático de colágeno, mejorando la histología y evitando la fibrosis. (21,22) c) Estimulación del eje Organización Silybum marianum: sus principales principios activos son flavonolignanos, incluyendo silibina, silibinina, silidianina y silicristina, conocidas colectivamente como Silimarina. La silimarina protege a los hepatocitos de una amplia gama de toxinas, que incluyen: acetaminofen, etanol, tetracloruro de carbono y D-galactosamina. (23-28) También se ha demostrado que protege a los hepatocitos del daño isquémico, (29) radiación, (30) toxicidad por hierro, (31) y hepatitis viral. (32) Los mecanismos que explican sus efectos hepatoprotectores son diversos y variados e incluyen antioxidación,( 26,31,33) anti-peroxidación lipídica (24,33,34) aumento de la detoxificación por inhibición competitiva con sustancias tóxicas (35-37) y protección contra la depleción de glutation. (28,38) La silimarina ha demostrado inhibir la formación de leucotrienos a partir de ácidos grasos insauturados a nivel hepático, inhibiendo la lipooxigenasa. (39) También se ha demostrado que la silimarina aumenta la síntesis protéica por parte del hepatocito, (40,41) disminuye la actividad de precursores tumorales, (42) estabiliza a los mastocitos, (43) modula algunas funciones inmunes (44,45) y tiene efectos anti-inflamatorios (46-48) y anti-fibróticos. (49-51) Uno de los mecanismos que explica la capacidad de la silimaria de estimular la regeneración hepática es el aumento de la síntesis proteica. Experimentos in vitro e in vivo demuestran aumentos significativos en la formación de ribosomas y en la síntesis de ADN y proteínas. (40,46) Se especula que la silimarina imita a un regulador fisiológico, de manera que la silibina se une a un receptor específico en la polimerasa, estimulando así la formación de ribosomas. (41) Este efecto se logra en tejidos hepáticos enfermos, pero no ocurre lo mismo en tejidos hepáticos malignos, en los cuales no ocurre aumento de la síntesis proteica, formación de ribosomas ni incremento de la síntesis de ADN. (40) La silimarina ha demostrado efecto anti-inflamatorio significativo en el tejido hepático. Varios estudios demuestran estos efectos, que incluyen: estabilización del mastocito, (43) inhibición de la migración de los neutrófilos, (52) inhibición de las células de Kuppfer, (48) fuerte inhibición de la síntesis de leucotrienos, y formación de prostaglandinas. (46-48) Efectos antifibróticos: Las células estelares del hígado juegan un papel central en la fibrogénesis hepática. En respuesta a algunas influencias fibróticas, como por ejemplo: exposición crónica al alcohol, tetracloruro de carbono, etc, estas células proliferan y se transforman en fibroblastos, que son responsables del depósito de fibras de colágeno en el hígado. Un estudio demostró que la silibina reduce la proliferación de células estelares en cerca de 75%. También redujo la conversión de células estelares en fibroblastos y reguló la expresión genética de componentes de la matriz extracelular, necesaria para la fibrosis. (49) La silimarina ha demostrado retardar o revertir la fibrosis hepática en animales. Luego de oclusión total biliar en ratas, lo que consistentemente causa fibrosis hepática progresiva, la silimarina fue capaz de reducir la fibrosis en 35%, en comparación con los controles. (50) Actualmente se utiliza la colchicina para inhibir la fibrosis hepática, que actúa inhibiendo la estimulación de la fibrosis que realizan los fibroblastos. Sin embargo, la colchicina ofrece una ventana terapéutica estrecha e impredecible y puede causar efectos secundarios adversos severos, que incluyen insuficiencia hepática o renal, daño miocárdico, daño gastrointestinal severo, shock y hasta la muerte. En un estudio en animales utilizando el modelo de fibrosis hepática inducida por tetracloruro de carbono, la silimarina demostró ser muy similar a la colchicina, en la prevención de fibrosis hepática, pero sin causar sus efectos secundarios. (51) Inhibición del citocromo P450: p aradójicamente, la silimarina puede tener un efecto inhibitorio sobre el sistema de detoxificación del citocromo P450. En un estudio en animales, la silibina demostró inhibir varias enzimas específicas del citocromo P450. (35) Otros investigadores han notado la falta de efecto estimulador sobre el sistema de detoxificación P450. (34,36) Este efecto puede explicar algunos de los efectos hepatoprotectores de la silimarina, especialmente contra el envenenamiento por hongos Amanita. La toxina amanitina mata a los hepatocitos solo después de ser bioactivada por el sistema P450. La inhibición de la bioactivación de esa toxina puede reducir sus efectos tóxicos. Además, la silimarina y otros antioxidantes ofrecen cierta protección contra los radicales libres generados por las enzimas del citocromo P450. (36) Mejora la glucorunización: La glucuronización es un importante paso de la detoxificación hepática. Se remueven más toxinas corporales via glucuronización que por otras rutas detoxificadoras. (36) El ácido glucurónico se conjuga con toxinas para facilitar su eliminación por via biliar. Además, muchas otras sustancias se eliminan por esta vía. Pero algunas bacterias intestinales poseen una enzima, la beta-glucuronidasa, que des-conjuga al ácido glucurónico, lo que permite la reabsorción de la molécula tóxica. La silimarina ha demostrado inhibir la beta-glucuronidasa en 53%. (36) Materiales y métodos Se realizó un estudio retrospectivo, descriptivo y multicéntrico donde se evaluaron los cambios observados en las siguientes pruebas de función hepática: transaminasas, tiempo de coagulación, bilirrubina, albúmina, gamma glutamil transpeptidasa, fosfatasa alcalina, en historias de pacientes con los diagnósticos de hepatopatía crónica, que fueron manejados en los diferentes Centros Médicos Adaptógeno ( La Trinidad , Sabana Grande, Santa Mónica, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, Los Teques), desde Octubre 2003 hasta Octubre 2004. Los criterios de inclusión fueron: pacientes con diagnósticos de hepatopatía por virus de hepatitis B o C, Esteatohepatitis no OH (NASH) y OH, hepatopatía autoinmune, estuviesen o no recibiendo tratamiento convencional, portadores o no de cirrosis hepática. Los criterios de exclusión fueron: intolerancia a la vía oral, pacientes en descompensación (encefalopatía, hemorragia digestiva o peritonitis bacteriana). Pacientes con transplante renal y pacientes en los cuales se desconociera la etiología de la disfunción hepática. Los parámetros evaluados fueron los síntomas y signos más predominantes, así como tolerancia a los medicamentos y la aparición de efectos secundarios. Desde el punto de vista paraclínico se evaluaron los resultados de las pruebas de funcionalismo hepático al inicio del tratamiento y a los 3 meses. Todos los pacientes recibieron el tratamiento sistémico explicado anteriormente. La recolección de los datos se realizó en un formato establecido para tal fin. El análisis de las variables descriptivas se realizó con proporciones. El análisis de las variables cuantitativas se realizó utilizando la prueba estadística t de Student para muestras pareadas.

 

Resultados

La población estuvo conformada por 110 pacientes con diagnósticos diversos de enfermedad hepática que acudieron a los diferentes CMA del país durante los meses de Octubre del 2.003 a Octubre del año 2.004. La muestra estuvo representada por 46 pacientes que cumplieron con los criterios de inclusión y exclusión señalados. Del total de la muestra, 23 (50%) corresponde al sexo femenino, con una edad promedio de 49,09 años; y 23 (50%) al sexo masculino, con edad promedio de 50,1 años. Los diagnósticos encontrados en la muestra estudiada fueron: Hepatitis por virus C en el 50% de los casos (n= 23, 10 hombres y 13 mujeres), de los cuales 2 (8,69%) tenían asociado cirrosis hepática mas síndrome de hipertensión portal. 9 pacientes (19,57%, 3 hombres y 6 mujeres) presentaron esteatohepatitis (5 tenían diabetes mellitus asociada y 4 hiperlipidemia). 3 casos (6,52%, 1 hombre, 2 mujeres) presentaron hepatitis autoinmune y 11 casos (23,91%, 9 hombres y 2 mujeres) hepatopatía por OH. De estos últimos, 8 (72,72%) tenían cirrosis hepática asociada. (Tabla 1, Grafico 1).

 

Tabla 1. Formas clínicas de Hepatopatías

 

HEPATOPATIA                  n  %  Masc.  Fem.

Esteatohepatitis                   9     19,57     3       6 Hepatitis autoinmune           3      6,52      1       2 Hepatopatía por OH            11    23,91     9       2 Hepatitis C                          23     50       10     13

TOTAL                               46     100      23     23

Fuente: formato de recolección de datos De los pacientes evaluados, 23 (50 %) recibían terapia convencional durante el estudio (Tabla 2), y el resto, 22 (47,83%) no. 7 pacientes con hepatitis C (29,17%) recibían tratamiento con Peg Intron y Rivabirina; 3 pacientes con hepatopatía autoinmune recibían esteroides. Todos los pacientes con esteatohepatitis (con DM e hiperlipidemia asociada) recibían tratamiento para la comorbilidad. 4 pacientes con cirrosis hepática recibían diuréticos (Furosemida) y beta bloqueantes (Propanolol)

TABLA 2. TRATAMIENTO CONVENCIONAL RECIBIDO POR PACIENTES CON HEPATOPATIA Entidad                      n                   %     Tratamiento recibido Hepatitis C                7                  29,17   Peg Intron + Rivabirina Hepat. Autoinmune   3                 12,5     Esteroides Esteatohepatitis        9                37,5      Hipoglicemiantes/ hipolipemiantes Hepatopatia por OH  4                 20,83  Diurèticos + ß-bloqueantes

Total                      23                100   

Fuente: formato de recolección de datos 

    Fuente: formato de recolección de datos

Se encontró que del total de la muestra, 29 pacientes (63,04%) tenían biopsia confirmatoria y 17 (36,96%) no. Los síntomas más frecuentemente encontrados fueron: astenia en 43 pacientes (93,47%), dolor en hipocondrio derecho en 13 casos (28,26%), ictericia en 6 pacientes (13,04%) y ascitis en 6 casos (13,04%.

De los 8 pacientes que presentaron cirrosis hepática no se reportó descompensación aguda (encefalopatía, hemorragia digestiva o peritonitis bacteriana) durante los tres meses de seguimiento. Los síntomas de astenia, dolor en hipocondrio derecho desaparecieron en el 100% de los pacientes al mes de tratamiento, manteniéndose asintomáticos en los meses restantes. La ascitis disminuyo en 3 casos (50%) evidenciado por disminución del diámetro abdominal. En ninguno de los casos se reportó intolerancia al tratamiento ni efectos secundarios atribuidos al mismo.

Variación de las pruebas de funcionalismo hepático

Las pruebas de funcionalismo hepático se evaluaron al inicio del estudio y a los 3 meses de tratamiento.                      AST               ALT             Bilirrubina   F.A.  PT/PTT  ALB. Disminución   86,95%) (86,95%) .           (6,4%)       (87,5%)    100%                            40          40                 27/28            7/8            3/3

Sin cambios  4 (8,7)  3 (6,52%)                  0              0   0 4/10 (40%)

Aumento  2 (4,34%)  3 (6,52%)  1/28 (3,6%)  1 (12,5%)  0  6/10 60%

En relación a la TRANSAMINASA OXALACETICA (AST) se logró la disminución de las cifras en 40 de los 46 pacientes evaluados (86,95%) con normalización absoluta en 27 de ellos (58,7%). Las cifras no se modificaron en 8,7% de los casos (n= 4) y aumentaron en 4,34% (n= 2). El valor máximo encontrado al inicio del estudio fue de 1441 mg/dl y el mínimo 31,3 mg/dl, con un promedio de 135,81 mg/dl. Al final del estudio el valor máximo encontrado fue 350 mg/dl, el mínimo 20 mg/dl, con un promedio de 66,45 mg/dl y una desviación estándar de 205,87 mg/dl. El "t- calculado" , para muestras pareadas con 45 grados de libertad es de 2,29 (p-valor =0,014). En relación a los valores de TRANSAMINASA PIRUVICA (ALT) se logró la disminución de las cifras en 40 de los 46 evaluados (86,95%) con normalización absoluta en 24 de ellos (52,17%). Las cifras no se modificaron en 6,52% (n= 3) y aumentaron en 6,52% (n= 3) . El valor máximo encontrado al inicio del estudio fue de 1140 mg/dl y el mínimo 32 mg/dl, con un promedio de 156,59 mg/dl. Al final del estudio el valor máximo encontrado fue 400 mg/dl, el mínimo 17 mg/dl, con un promedio de 75,74 mg/dl y una desviación estándar de 171,03 mg/dl. El "t- calculado" * , para muestras pareadas con 45 grados de libertad es de 3,21 (p-valor =0,001). En relación a los valores de BILIRRUBINA , 28 de los pacientes presentaron cifras elevadas. Se logró la disminución de las cifras en 27 de ellos (96,4%) y la normalización total en 21 de ellos (75%). Las cifras se incrementaron en uno solo de los pacientes (3,57%). El valor máximo encontrado al inicio del estudio 12,4 mgs/dl, y el mínimo 0,68 mgs, con un promedio 2,10 mgs/dl . Al final del estudio el valor máximo encontrado fue 5 mgs/dl, el mínimo 0,4 mgs/dl, con un promedio 1,07 mgs/dl. El "t- calculado" * para muestras pareadas con 27 grados de libertad es de 3,14 (p-valor = 0,002).   

 

Fuente: formato de recolección de datos Los resultados de las pruebas estadísticas permiten afirmar que la Medicina Sistémica reduce los valores de:

• TRANSAMINASA OXALACETICA (AST), con un 98, 6% de confianza (p < 0,014) • TRANSAMINASA PIRUVICA (ALT), con un 99,9% de confianza (p < 0,001) • BILIRRUBINA , con un 99,8% de confianza (p<0,002)

En relación con las FOSFATASAS ALCALINAS, 8 de los pacientes evaluados presentaron cifras elevadas (17,39%). Se logró la disminución de las cifras en 7 de ellos (87,5%) y la normalización total en 4 pacientes (50%). Las cifras se incrementaron en uno solo de los pacientes ( 12,5%). No encontramos variación en los valores de gamma glutamil transpeptidasa. En relación con los tiempos de coagulación (PT / PTT) solo 3 pacientes incluidos en el estudio presentaron prolongación de los tiempos de coagulación, los cuales se normalizaron en todos ellos (100%). En relación con los valores de ALBÚMINA, 10 de los pacientes evaluados presentaron cifras disminuidas. Se logró incrementar el valor de albúmina en 6 de ellos (60%), en 4 (40%) no varió.

 

  Cambios en los valores de F.A., PT/PTT y ALBUMINA, antes y después del tratamiento sistémico   Los síntomas de astenia, dolor en hipocondrio derecho, desaparecieron al mes de tratamiento, manteniéndose asintomáticos los dos meses restantes. En los 8 pacientes con cirrosis hepática y síndrome de hipertensión portal durante el seguimiento por tres meses no presentaron descompensaciones agudas (encefalopatía, hemorragia digestiva o peritonitis bacteriana). Conclusiones y discusión

Obtuvimos que en 46 pacientes que cumplieron los criterios de inclusión y exclusión de este estudio, en el 86,95% de los casos (n=40) se logró la disminución de sus valores de transaminasas, tanto oxalacética (AST) como pirúvica (ALT). En relación a la TRANSAMINASA OXALACETICA (AST) se obtuvo normalización de las cifras en 58,7% de los pacientes (n= 27), descenso en 28,26% de los casos (n= 13), no se modificaron en 8,7% de los casos (n= 4) y aumentaron en 4,34% (n= 2). Se apreció normalización de los valores de TRANSAMINASA PIRUVICA (ALT) en 52,17% de los pacientes (n= 24), descenso en 34,78% (n= 16), no se modificaron en 6,52% (n= 3) y aumentaron en 6,52% (n= 3). Los valores de bilirrubina alterados en 28 pacientes del estudio, lograron normalizarse o disminuir en 26 de ellos (96,43%). No se observó intolerancia ni efectos secundarios en ninguno de los pacientes durante los tres meses de seguimiento. Los síntomas en estos pacientes desaparecieron al mes de tratamiento, mejorando por ende su calidad de vida, permaneciendo asintomáticos los dos meses restantes del estudio. Los resultados del presente estudio, validan la utilización del tratamiento de plantas superiores bajo el esquema de Medicina Sistémica en pacientes portadores de hepatopatía crónica, debido a los cambios observados en las pruebas de funcionalismo hepático, mejoría de la sintomatología, excelente tolerancia y ausencia de efectos secundarios. Cabe destacar que evitamos en estos pacientes los diversos y en ocasiones severos efectos secundarios frecuentemente observados en estos pacientes al utilizar los esquemas terapéuticos propuestos por la medicina ortodoxa. Debemos añadir como sugerencia de este estudio, la necesidad de realizar otras evaluaciones prospectivas donde se tome como objetivo: evaluar los cambios histológicos a nivel hepático, la supervivencia y pronóstico a largo plazo con el uso de plantas superiores, en cada una de las diferentes hepatopatías.

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Cardo Mariano, ( remedio eficaz contra la hepatitis) 1 January, 2009

 

La anterior dosis de 600 mg/día es ciertamente elevada ya que por lo general se recomiendan dosis de 200 a 400 mg al día de silimarina, dependiendo de la gravedad de la hepatitis o del padecimiento que afecte al hígado.   El cardo mariano es un buen remedio contra la hepatitis La eficacia que tiene el cardo mariano sobre el hígado también se ha puesto de manifiesto en casos en los que se ha producido una intoxicación con un marcado efecto hepatotóxico, como sucede en el caso de envenenamientos con amanita phalloides. En estos casos dosis elevadas de silimarina pueden ser de gran ayuda en la lucha contra la intoxicación puesto que consiguen que las toxinas no se fijen en el hígado y no se introduzcan en las células hepáticas, en los hepatocitos. En casos en los que se ha producido una intoxicación por fármacos también resulta eficaz el tratamiento con silimarina.

Por si esto fuese poco el cardo mariano no sólo nos protege contra la agresión de los hepatotóxicos sino que además es capaz de regenerar el hígado. Esto lo consigue incrementando la síntesis de proteinas en las células hepáticas y contribuyendo con otros procesos a la síntesis de de patocitos.

Ahí no acaba el efecto positivo que el cardo mariano ejerce sobre el hígado ya que contribuye a la formación de bilis y a su secreción. Consulte a su médico si usted padece hepatitis y propóngale la toma de cardo mariano.

Hay ocasiones en las que sabiendo el nombre de una planta que nos han recomendado por sus efectos positivos en alguna dolencia nos conformamos con cualquier producto que esté elaborado con dicha planta y realmente, como vamos a ver, lo importante es que los principios activos se encuentren en la concentración mínima deseable.   Diferentes concentraciones de silimarina en preparados comerciales de cardo mariano

Existen desde luego timadores profesionales muy aficionados a los eslóganes de: 100% natural o 100% puro o 100% de contenido de una planta, cuando realmente ese 100% no ofrece garantías de que eso que nos venden sea un producto con la suficiente calidad o concentración de los principios activos que nos interesan. Por fortuna esto no suele ser lo más frecuente salvo en el caso de plantas que se han hecho muy populares en muy poco tiempo, como por ejemplo el aloe vera, sin embargo en otras plantas como el cardo mariano los productos que están a la venta si que se alejan de una propaganda tan sensacionalista.

Ahora bien, en el caso del cardo mariano es importante tener en cuenta que para conseguir efectos protectores sobre el hígado es recomendable consumir al día en torno a cápsulas de 150 mg de silimarina (principio activo del cardo mariano) mientras que si se desea conseguir un efecto terapéutico y reparador es necesario consumir entre 600 y 900 mg de silimarina.

¿Qué ocurre entonces si nos venden un producto elaborado con cardo mariano pero que no alcanza la concentración de silimarina adecuada para los fines perseguidos? Pues que estamos perdiendo el tiempo, el dinero y en parte la salud pues los efectos positivos del cardo mariano no se dejarán notar debido a esa escasa concentración de silimarina.

SILIMARIE contiene la concentración y  porcentaje exacto de silimarina para obtener resultados positivos en su salud.

 

 

 La mayoría de los estudios científicos de silimarina se publicaron en Europa.